Rocio Los Arcos 655959471
Re: Rocio Los Arcos 655959471
No voy a poner plantilla por que ella es de sobra conocida. Contare con detalle la cita que tuve con ella en días pasados. Iba para Sevilla por temas de trabajo y muchas veces había intentado quedar con Rocio, pero por una cosa u otra no había sido posible, y os digo que durante años lo intenté pero no pude. Esta vez parece que se conjuntaron todos los astros, yo iba a Sevilla, y ella no estaba en Puerto Banús, y me acorde de mandarle un mensaje a ver si respondía. Y respondió enseguida, diciéndome que estaba en Sevilla, y cuadre todo para ir a verla por fin.
Ya sabéis, un buen piso en la avenida Andalucía frente a Los Arcos. Bien sin estridencias, mínimamente decorado, sobre todo el dormitorio eso si, con mucho espejo. No me hizo esperar, subí y cuando me abrió la puerta me dio como un repelús. Es un mujerón, alta, guapa, muy maquillada, con pestañas postizas que la hacen como agresiva, con dos tetazas, vamos lo que siempre uno ha soñado para tener al lado al despertarse.
Pues nada, tal como llego y cierra, me empuja sobre la pared y me da un pedazo de beso, con lengua, y vaya lengua, grande, placentera, de los mejores besos que he recibido en mi vida. y de ahi entramos al dormitorio. Una habitación con una cama que destapa, y enseguida quiere que me desnude mientras ella se quita la batita y me deja ver esas tetas increíbles.
He leído por aquí, que ya esta mayor, que ya el cuerpo que tiene no es el que tenía. No se el que tenía pero ahora tiene un cuerpazo, lo que se dice un mujerón, con unas buenas piernas y brazos, las tetas referidas, no tiene barriga y el culo y el coño rasurado, de gran categoría.
Joder la estoy poniendo por las nubes, pero es que a mi desde luego me encantó.
Bueno sigo, que se acuesta en la cama y ya solamente contemplar semejante hembra ahi, desnuda, con las piernas un poco abiertas, esos melones, y esa cara de lujuria, es para correrse de gusto, y para no desear estar en otro sitio en el mundo en ese momento.
Me tumbé junto a ella, y empecé a comerle las tetas, el coño, el culo y a tocar todo lo que mis manos alcanzaban. Me pregunto si quería que me la chupara, !vaya pregunta!, pues claro, y me hizo una mamada muy ensalivada, pero corta, tanto que no llevaba ni un minuto y alargó el brazo para coger del cajón un condón, y le pregunte si ya me lo iba a poner, como vio que protesté un poco, me dijo, nooo, solo lo dejó aquí en la cama para estar preparada. Es lista y te maneja bien. Casi me corro de la mamada, y le dije que parase.
Después se puso a cuatro para vernos bien en los espejos, después misionero, todo eso dándole caña, y me corrí en plan flash, habiendo cumplido uno de mis deseos sexuales, que era follarme a Rocio.
Ahora conclusiones: Tengo claro que si te dedicas a visitar a señoritas de compañía, esta es una de las ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLES, al menos una vez hay que ver y tocar ese cuerpo. Uno sale de allí pensando en lo que ha pasado dentro, y yo satisfice una de mis sueños, después de muchos años viendo a Rocio solamente en fotos. Por tanto la recomiendo, al menos una vez.
Por mi parte una vez satisfecho el deseo, no repetiré con ella, y explico por que, el primer motivo, y muy importante. El precio. 100 euros media hora, y la media hora la cumple, es estricta con eso, con esa reloj en la mesa de noche para controlarlo todo. Es un precio para ir una vez.
El segundo motivo es el acto en si. Una vez que olvidas el cuerpo que tienes al lado(como olvidarlo?), al final no es nada diferente a lo que puedes hacer con Yoli, con Mina, con Olga o con Nathalia. Una follada. Que si, que produce mas satisfacción hacerlo con una buenorra que con una del montón, pero al final no hace nada que no hagas con otra, incluso siendo sincero, algo como preparado, mecánico.
Ella dice que vale lo que cuesta, pero creo que es excesivo, por que todo lo basa en un físico imponente que te deja sin palabras cuando lo ves, pero después de vivir las experiencia creo que mas allá de eso no hay mucho. Un buen show en el que eres protagonista, con una chica que esta hiperbuena, que basa todo sobre todo en esas tetas, pero al final es lo mismo de siempre. No se si me explico, pero todo es algo ambivalente, por que estar con una mujer así, no va a ocurrir mucho en la vida, pero por otro lado es todo muy mecánico y preparado, pero si eres capaz de obviar esto, es una autentica experiencia digna de disfrutar el estar con una mujer así, el poder tocarla, el poder comerle el coño, el poder metérsela, y correrte donde te de la gana. Eso es lo mejor y obviamente, suficiente para ir al menos una vez a verla, cueste lo que cueste.
Bueno que no me enrollo mas, Vivir la experiencia, por supuesto.
Ya sabéis, un buen piso en la avenida Andalucía frente a Los Arcos. Bien sin estridencias, mínimamente decorado, sobre todo el dormitorio eso si, con mucho espejo. No me hizo esperar, subí y cuando me abrió la puerta me dio como un repelús. Es un mujerón, alta, guapa, muy maquillada, con pestañas postizas que la hacen como agresiva, con dos tetazas, vamos lo que siempre uno ha soñado para tener al lado al despertarse.
Pues nada, tal como llego y cierra, me empuja sobre la pared y me da un pedazo de beso, con lengua, y vaya lengua, grande, placentera, de los mejores besos que he recibido en mi vida. y de ahi entramos al dormitorio. Una habitación con una cama que destapa, y enseguida quiere que me desnude mientras ella se quita la batita y me deja ver esas tetas increíbles.
He leído por aquí, que ya esta mayor, que ya el cuerpo que tiene no es el que tenía. No se el que tenía pero ahora tiene un cuerpazo, lo que se dice un mujerón, con unas buenas piernas y brazos, las tetas referidas, no tiene barriga y el culo y el coño rasurado, de gran categoría.
Joder la estoy poniendo por las nubes, pero es que a mi desde luego me encantó.
Bueno sigo, que se acuesta en la cama y ya solamente contemplar semejante hembra ahi, desnuda, con las piernas un poco abiertas, esos melones, y esa cara de lujuria, es para correrse de gusto, y para no desear estar en otro sitio en el mundo en ese momento.
Me tumbé junto a ella, y empecé a comerle las tetas, el coño, el culo y a tocar todo lo que mis manos alcanzaban. Me pregunto si quería que me la chupara, !vaya pregunta!, pues claro, y me hizo una mamada muy ensalivada, pero corta, tanto que no llevaba ni un minuto y alargó el brazo para coger del cajón un condón, y le pregunte si ya me lo iba a poner, como vio que protesté un poco, me dijo, nooo, solo lo dejó aquí en la cama para estar preparada. Es lista y te maneja bien. Casi me corro de la mamada, y le dije que parase.
Después se puso a cuatro para vernos bien en los espejos, después misionero, todo eso dándole caña, y me corrí en plan flash, habiendo cumplido uno de mis deseos sexuales, que era follarme a Rocio.
Ahora conclusiones: Tengo claro que si te dedicas a visitar a señoritas de compañía, esta es una de las ABSOLUTAMENTE IMPRESCINDIBLES, al menos una vez hay que ver y tocar ese cuerpo. Uno sale de allí pensando en lo que ha pasado dentro, y yo satisfice una de mis sueños, después de muchos años viendo a Rocio solamente en fotos. Por tanto la recomiendo, al menos una vez.
Por mi parte una vez satisfecho el deseo, no repetiré con ella, y explico por que, el primer motivo, y muy importante. El precio. 100 euros media hora, y la media hora la cumple, es estricta con eso, con esa reloj en la mesa de noche para controlarlo todo. Es un precio para ir una vez.
El segundo motivo es el acto en si. Una vez que olvidas el cuerpo que tienes al lado(como olvidarlo?), al final no es nada diferente a lo que puedes hacer con Yoli, con Mina, con Olga o con Nathalia. Una follada. Que si, que produce mas satisfacción hacerlo con una buenorra que con una del montón, pero al final no hace nada que no hagas con otra, incluso siendo sincero, algo como preparado, mecánico.
Ella dice que vale lo que cuesta, pero creo que es excesivo, por que todo lo basa en un físico imponente que te deja sin palabras cuando lo ves, pero después de vivir las experiencia creo que mas allá de eso no hay mucho. Un buen show en el que eres protagonista, con una chica que esta hiperbuena, que basa todo sobre todo en esas tetas, pero al final es lo mismo de siempre. No se si me explico, pero todo es algo ambivalente, por que estar con una mujer así, no va a ocurrir mucho en la vida, pero por otro lado es todo muy mecánico y preparado, pero si eres capaz de obviar esto, es una autentica experiencia digna de disfrutar el estar con una mujer así, el poder tocarla, el poder comerle el coño, el poder metérsela, y correrte donde te de la gana. Eso es lo mejor y obviamente, suficiente para ir al menos una vez a verla, cueste lo que cueste.
Bueno que no me enrollo mas, Vivir la experiencia, por supuesto.
Re: Rocio Los Arcos 655959471
Amén a todos, lo dice uno que la visitó dos veces hace años
Re: Rocio Los Arcos 655959471
Es una experiencia que hay que vivir desde luego.
Yo fui con ella un par de veces hace muchos años y bueno...verla con corsé de cuero esperando y mirándote, tela. Encima por aquel entonces todavía dejaba que le dieras por detrás y ese morbo...puf...
Ahora, años después, más caro y sin griego...sigue valiendo la pena, seguro. Pero no va a ser lo mismo, y prefiero dejarlo como un grato recuerdo.
Yo fui con ella un par de veces hace muchos años y bueno...verla con corsé de cuero esperando y mirándote, tela. Encima por aquel entonces todavía dejaba que le dieras por detrás y ese morbo...puf...
Ahora, años después, más caro y sin griego...sigue valiendo la pena, seguro. Pero no va a ser lo mismo, y prefiero dejarlo como un grato recuerdo.
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superpopeye
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Re: Rocio Los Arcos 655959471
A mi me pasa igual que a vosotros.
Yo estuve con ella dos veces en el 2018 y entre cita y cita solo deje pasar un par de meses. Diría que la primera cita mejor que la segunda.
Entre eso y que ahora tiene los precios más elevados que antes no he repetido ni repetiré, pero es un pivón que hay que catar al menos una vez en la vida. Os diría que mejor haberla catado antes que no se creía tan diva.
Ota anécdota por la que no repetí fue porque cuando yo fui hacia griego y lo incluía en sus tarifas, pero tenía ella las artimañas para intentar no hacerlo. Por ejemplo, cuando me la estaba follando y le pedí griego (esto fue en la segunda cita) lo evadia diciendo que el culo había que prepararlo antes, o que me podía partir la polla, y yo con la polla más dura que el tronco del árbol milenario.
Cosas que hicieron que con dos veces que fui fueran más que suficiente
Yo estuve con ella dos veces en el 2018 y entre cita y cita solo deje pasar un par de meses. Diría que la primera cita mejor que la segunda.
Entre eso y que ahora tiene los precios más elevados que antes no he repetido ni repetiré, pero es un pivón que hay que catar al menos una vez en la vida. Os diría que mejor haberla catado antes que no se creía tan diva.
Ota anécdota por la que no repetí fue porque cuando yo fui hacia griego y lo incluía en sus tarifas, pero tenía ella las artimañas para intentar no hacerlo. Por ejemplo, cuando me la estaba follando y le pedí griego (esto fue en la segunda cita) lo evadia diciendo que el culo había que prepararlo antes, o que me podía partir la polla, y yo con la polla más dura que el tronco del árbol milenario.
Cosas que hicieron que con dos veces que fui fueran más que suficiente
Re: Rocio Los Arcos 655959471
Hola, buenas tardes señores
No pongo plantilla pero cuento experiencia:
Es mí primera vez con Rocío. Ha sido hoy, hace nada. Es-pec-taculá. Pensaba que iba a ser más subidita por los comentarios de algunos foreros. Pero es una tía súper natural. Ojalá llevar lustros follandola como algunos foreros.
Le digo de quedar y eso tiene su intra historia...
Pero cuando estoy llegando y me manda el vídeo de entrada... me recibe que me quedé KO porque la jodía te recibe mirando el espejo
y te deja un poco loco sin saber si mirarla a ella directamente o seguir mirando al espejo. Cuando la miras a ella lo primero que hace es comerte entero. De hecho si no vuelve Blanca de vecinitax y cleopatrax, creo que sólo iré a ella aunque eche 1 polvo en vez de 3. Lo que sabe y el talante que tiene no lo tienen las niñas de 20 años. Además al acabar hemos tenido una charla que me tenía bastante rayado una cosa y me ha hecho click en la cabeza al hablar con ella.
Gracias Rocío
Un Saludo foreros de bien
No pongo plantilla pero cuento experiencia:
Es mí primera vez con Rocío. Ha sido hoy, hace nada. Es-pec-taculá. Pensaba que iba a ser más subidita por los comentarios de algunos foreros. Pero es una tía súper natural. Ojalá llevar lustros follandola como algunos foreros.
Le digo de quedar y eso tiene su intra historia...
Pero cuando estoy llegando y me manda el vídeo de entrada... me recibe que me quedé KO porque la jodía te recibe mirando el espejo
Gracias Rocío
Un Saludo foreros de bien
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Bicha_poca
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Re: Rocio Los Arcos 655959471
Nombre: Rocío Sevillana — la última gran monarca de la carne andaluza
Lugar de la experiencia: Un piso que no es un piso, frente a Los Arcos (donde el tiempo se dobla y Sevilla se mira a sí misma desde arriba)
Fecha de la experiencia: Hace dos días, en una tarde de inicio de septiembre donde el verano aún no ha soltado presa
Tarifa contratada: 180€ / una hora completa — el precio de una peregrinación extensa
Duración real del servicio: 60 minutos que se contrajeron y expandieron simultáneamente, como un agujero negro de placer
Anuncio: lujosevillano.com — un portal que vende acceso a fenómenos naturales con forma de mujer
Físico: Una jaca de referencia planetaria. Tetas que desafían la arquitectura euclidiana: dos esferas de carne morena que se sostienen por voluntad propia, con movimiento independiente, peso reconfortante, curvas que solo pueden describirse como obra de un dios borracho y generoso. Culo que es territorio, no anatomía: dos hemisferios andaluces que se mueven con conciencia propia, creando sombras donde antes no las había. Piernas de amazona. Cara de esos ojos negros que parecen mirar desde otra dimensión.
Francés: Una invasión bárbara de saliva y calor. No es técnica, es posesión. Natural hasta el final como el agua buscando el mar.
Griego: Existe en los rumores, en los foros oscuros, en las leyendas que corren entre los iniciados. A mí, mortal común, nunca me fue concedido.
Besos: Suficientes para saber que ahí hay fuego, pero no para quemarte.
Folleteo: Coreografía de fuerzas telúricas. Mecánica en el sentido que los relojes son mecánicos: precisa, hipnótica, inevitable.
Recomendable: Sí. Como se recomienda ver el amanecer una vez en la vida, o tocar el mar, o mirar directamente al sol sabiendo que te dejará ciego.
Para repetir: No. Porque algunos templos solo se pueden visitar una vez sin perder la cordura.
Implicación: para mi un simple mortal 10 sobre 10
La Experiencia:
Llegué a la puerta empapado. No de agua, de mi propio sudor. El verano sevillano aún azotaba con sus 38 grados a la sombra, y yo había caminado desde el parking con la ropa pegada al cuerpo como una segunda piel humeante. Había estado durante algun tiempo devorando foros, leyendo crónicas de tipos que juraban que Rocío era la octava maravilla y otros que la definían como una máquina de cobrar con temporizador incorporado. Los comentarios se contradecían. Dudaba. Dudaba tanto que casi no llamo al timbre, convencido de que llegaría hecho un asco y me mandaría a la mierda.
Pero entonces se abrió la puerta.
Y el aire acondicionado me golpeó como una bofetada de hielo, y ahí estaba ella, no como alivio del calor, sino como su versión más pura y concentrada. Rocío vestía apenas un vestido ligero de algodón que se adhería a su piel en los puntos justos donde el sudor veraniego la hacía brillar. Sus tetas —esos dos melones descomunales— se dibujaban bajo la tela con una nitidez obscena, moviéndose al compás de su respiración como si el calor las hubiera hinchado aún más. Y cuando se dio la vuelta para cerrar la puerta, su culo... dios, ese culo en verano era otra categoría de territorio. Dos hemisferios de morena andaluza que parecían absorber toda la luz de la habitación, envueltos en un vestido que se había colado entre ellos como si buscara refugio del bochorno.
Me invitó a su cuarto de baño donde me desvestí bajo su atenta mirada. Cada prenda que caía al suelo parecía pesar más por el calor acumulado. Quería estar inmaculado, sí, pero ahora también quería que ella viera el esfuerzo, la devoción con la que me preparaba. Me lavé tres veces antes de salir de casa, usé el gel que su anuncio dictaba, me afeité con precisión quirúrgica. Pero el verano sevillano había hecho estragos en el trayecto. Entonces le pedí si podía ducharme antes...
Y entonces sucedió lo que aún hoy me despierta en mitad de la noche.
Al llegar a su cuarto, no estaba en la cama. Rocío estaba agachada, casi a cuatro patas sobre el suelo de mármol frío, con su culo monumental apuntando al techo como dos planetas alineados en eclipse y su cabeza inclinada hacia abajo, buscando activamente mis partes íntimas con la mirada antes de que yo siquiera cruzara el umbral. Sus ojos negros recorrieron mi entrepierna con la intensidad de un escáner bajo el sol de mediodía, evaluando, midiendo, aprobando lo que veía a pesar del calor, a pesar del sudor, a pesar de todo.
No dijo nada. Solo hizo un gesto con la mano —ven aquí— y cuando me acerqué, su boca ya estaba allí, tomando posesión sin pedir permiso, sin importarle que acabara de llegar del infierno sevillano.
El francés no fue un francés. Fue una invasión bárbara de saliva y calor, una especie de retroalimentación donde su boca húmeda encontraba mi piel húmeda y creaban entre ambas un clima propio, tropical, inmanejable. No usaba manos: solo boca, lengua, garganta, trabajando contra el reloj y contra la temperatura. Natural hasta el final, como el agua buscando el mar aunque el mar esté evaporándose.
Después, en la cama, su cuerpo se movió con esa mecánica perfecta que solo tienen las que llevan años en el oficio. Una hora completa bajo el sol de septiembre que se colaba por las persianas a medio bajar, dibujando rayas de luz dorada sobre su piel morena. Sesenta minutos donde ella dictó el ritmo, donde sus tetas —esas montañas de carne sudada— se balancearon sobre mí con un peso reconfortante, real, impresionante, dejando rastros de sal en mi pecho cada vez que se inclinaba. Una hora donde el calor se volvió aliado, donde cada posición era un capítulo escrito en el lenguaje del verano, donde ella permitió que la tocara, que la sintiera, que perdiera la noción de dónde terminaba yo, dónde terminaba ella, y dónde empezaba el propio aire sofocante de la habitación.
Cuando terminó, cuando el reloj marcó que habían pasado sesenta minutos exactos y yo estaba completamente deshidratado no solo por el esfuerzo sino por el calor acumulado, ella se levantó sin miramientos haciendo gárgaras como el mejor de los equilibristas. Ya había cumplido. Y yo entendí: no era que fuera fría, era que era un templo que permanece imperturbable aunque el verano lo devore todo.
Salí a la calle y el golpe de calor sevillano me envolvió como una manta. Los 180€ se habían evaporado de mi bolsillo como el sudor de mi piel. Una hora. Me sentí desgraciado y bendecido al mismo tiempo, convencido de que Rocío y el verano de Sevilla eran cómplices en algún tipo de conspiración contra mi cordura.
¿Repetir? Imposible. Algunos rituales solo pueden realizarse una vez sin volverte adicto a lo divino, y el calor de septiembre aún me recuerda su nombre cada vez que cierro los ojos.
Lugar de la experiencia: Un piso que no es un piso, frente a Los Arcos (donde el tiempo se dobla y Sevilla se mira a sí misma desde arriba)
Fecha de la experiencia: Hace dos días, en una tarde de inicio de septiembre donde el verano aún no ha soltado presa
Tarifa contratada: 180€ / una hora completa — el precio de una peregrinación extensa
Duración real del servicio: 60 minutos que se contrajeron y expandieron simultáneamente, como un agujero negro de placer
Anuncio: lujosevillano.com — un portal que vende acceso a fenómenos naturales con forma de mujer
Físico: Una jaca de referencia planetaria. Tetas que desafían la arquitectura euclidiana: dos esferas de carne morena que se sostienen por voluntad propia, con movimiento independiente, peso reconfortante, curvas que solo pueden describirse como obra de un dios borracho y generoso. Culo que es territorio, no anatomía: dos hemisferios andaluces que se mueven con conciencia propia, creando sombras donde antes no las había. Piernas de amazona. Cara de esos ojos negros que parecen mirar desde otra dimensión.
Francés: Una invasión bárbara de saliva y calor. No es técnica, es posesión. Natural hasta el final como el agua buscando el mar.
Griego: Existe en los rumores, en los foros oscuros, en las leyendas que corren entre los iniciados. A mí, mortal común, nunca me fue concedido.
Besos: Suficientes para saber que ahí hay fuego, pero no para quemarte.
Folleteo: Coreografía de fuerzas telúricas. Mecánica en el sentido que los relojes son mecánicos: precisa, hipnótica, inevitable.
Recomendable: Sí. Como se recomienda ver el amanecer una vez en la vida, o tocar el mar, o mirar directamente al sol sabiendo que te dejará ciego.
Para repetir: No. Porque algunos templos solo se pueden visitar una vez sin perder la cordura.
Implicación: para mi un simple mortal 10 sobre 10
La Experiencia:
Llegué a la puerta empapado. No de agua, de mi propio sudor. El verano sevillano aún azotaba con sus 38 grados a la sombra, y yo había caminado desde el parking con la ropa pegada al cuerpo como una segunda piel humeante. Había estado durante algun tiempo devorando foros, leyendo crónicas de tipos que juraban que Rocío era la octava maravilla y otros que la definían como una máquina de cobrar con temporizador incorporado. Los comentarios se contradecían. Dudaba. Dudaba tanto que casi no llamo al timbre, convencido de que llegaría hecho un asco y me mandaría a la mierda.
Pero entonces se abrió la puerta.
Y el aire acondicionado me golpeó como una bofetada de hielo, y ahí estaba ella, no como alivio del calor, sino como su versión más pura y concentrada. Rocío vestía apenas un vestido ligero de algodón que se adhería a su piel en los puntos justos donde el sudor veraniego la hacía brillar. Sus tetas —esos dos melones descomunales— se dibujaban bajo la tela con una nitidez obscena, moviéndose al compás de su respiración como si el calor las hubiera hinchado aún más. Y cuando se dio la vuelta para cerrar la puerta, su culo... dios, ese culo en verano era otra categoría de territorio. Dos hemisferios de morena andaluza que parecían absorber toda la luz de la habitación, envueltos en un vestido que se había colado entre ellos como si buscara refugio del bochorno.
Me invitó a su cuarto de baño donde me desvestí bajo su atenta mirada. Cada prenda que caía al suelo parecía pesar más por el calor acumulado. Quería estar inmaculado, sí, pero ahora también quería que ella viera el esfuerzo, la devoción con la que me preparaba. Me lavé tres veces antes de salir de casa, usé el gel que su anuncio dictaba, me afeité con precisión quirúrgica. Pero el verano sevillano había hecho estragos en el trayecto. Entonces le pedí si podía ducharme antes...
Y entonces sucedió lo que aún hoy me despierta en mitad de la noche.
Al llegar a su cuarto, no estaba en la cama. Rocío estaba agachada, casi a cuatro patas sobre el suelo de mármol frío, con su culo monumental apuntando al techo como dos planetas alineados en eclipse y su cabeza inclinada hacia abajo, buscando activamente mis partes íntimas con la mirada antes de que yo siquiera cruzara el umbral. Sus ojos negros recorrieron mi entrepierna con la intensidad de un escáner bajo el sol de mediodía, evaluando, midiendo, aprobando lo que veía a pesar del calor, a pesar del sudor, a pesar de todo.
No dijo nada. Solo hizo un gesto con la mano —ven aquí— y cuando me acerqué, su boca ya estaba allí, tomando posesión sin pedir permiso, sin importarle que acabara de llegar del infierno sevillano.
El francés no fue un francés. Fue una invasión bárbara de saliva y calor, una especie de retroalimentación donde su boca húmeda encontraba mi piel húmeda y creaban entre ambas un clima propio, tropical, inmanejable. No usaba manos: solo boca, lengua, garganta, trabajando contra el reloj y contra la temperatura. Natural hasta el final, como el agua buscando el mar aunque el mar esté evaporándose.
Después, en la cama, su cuerpo se movió con esa mecánica perfecta que solo tienen las que llevan años en el oficio. Una hora completa bajo el sol de septiembre que se colaba por las persianas a medio bajar, dibujando rayas de luz dorada sobre su piel morena. Sesenta minutos donde ella dictó el ritmo, donde sus tetas —esas montañas de carne sudada— se balancearon sobre mí con un peso reconfortante, real, impresionante, dejando rastros de sal en mi pecho cada vez que se inclinaba. Una hora donde el calor se volvió aliado, donde cada posición era un capítulo escrito en el lenguaje del verano, donde ella permitió que la tocara, que la sintiera, que perdiera la noción de dónde terminaba yo, dónde terminaba ella, y dónde empezaba el propio aire sofocante de la habitación.
Cuando terminó, cuando el reloj marcó que habían pasado sesenta minutos exactos y yo estaba completamente deshidratado no solo por el esfuerzo sino por el calor acumulado, ella se levantó sin miramientos haciendo gárgaras como el mejor de los equilibristas. Ya había cumplido. Y yo entendí: no era que fuera fría, era que era un templo que permanece imperturbable aunque el verano lo devore todo.
Salí a la calle y el golpe de calor sevillano me envolvió como una manta. Los 180€ se habían evaporado de mi bolsillo como el sudor de mi piel. Una hora. Me sentí desgraciado y bendecido al mismo tiempo, convencido de que Rocío y el verano de Sevilla eran cómplices en algún tipo de conspiración contra mi cordura.
¿Repetir? Imposible. Algunos rituales solo pueden realizarse una vez sin volverte adicto a lo divino, y el calor de septiembre aún me recuerda su nombre cada vez que cierro los ojos.
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Trianero94
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Re: Rocio Los Arcos 655959471
Madre mía con las cincuenta sombras de Paco...
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blablabla22
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Re: Rocio Los Arcos 655959471
JAJAJAJAJA me has hecho la tarde
Re: Rocio Los Arcos 655959471
Me ha encantado tu relato. Menudo crack.
Al final tendré que ir a verla.
Al final tendré que ir a verla.
Re: Rocio Los Arcos 655959471
Yo le hablé ayer y dice que está en Puerto Banus
No entiendo sombras de Paco jajajaja
No entiendo sombras de Paco jajajaja
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